El presidente argentino Javier Milei parte mañana hacia España manteniendo su política exterior centrada en Donald Trump y Benjamin Netanyahu, descartando cualquier apertura hacia Lula da Silva o Pedro Sánchez y sin preparar alternativas ante una posible derrota de sus aliados.

El viaje de Milei a España arranca mañana, pero no lleva consigo ningún gesto hacia Pedro Sánchez. El presidente argentino tiene la relación con el mandatario español en el freezer, igual que la que tiene con Lula da Silva en Brasil. Lo que sí está activo, y muy activo, es su vínculo con Donald Trump y con Benjamin Netanyahu, los dos líderes alrededor de los que Milei construyó su imagen internacional.

Esa elección tiene una lógica ideológica que Milei no oculta. Para él, Trump y Netanyahu representan lo que él mismo intenta hacer en Argentina: reducir el Estado, enfrentarse a la izquierda, hablar sin filtros. Alinearse con ellos es parte de su identidad política, no solo una estrategia diplomática. El problema es que esa identidad puede ser cara si los resultados electorales en Estados Unidos van en otra dirección.

Porque si Trump pierde en noviembre, Milei se quedaría sin su principal aliado en el mundo desarrollado y sin ningún puente alternativo construido. La relación con Brasil está rota, la de España también, y con buena parte de Europa la sintonía es mínima. Es un escenario de aislamiento que el gobierno argentino no parece estar considerando. Según LA NACION, no hay un plan B sobre la mesa.

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