Santiago Grassi, nadador de Santa Fe que alcanzó su pico de rendimiento a los 16 años, compite en los Juegos Suramericanos tras haberse alejado para reencontrarse con su identidad más allá de la natación.
La historia de Santiago Grassi es la de un deportista que aprendió una lección difícil: que rendir mucho muy joven puede costar caro. El nadador santafesino tuvo un nivel altísimo a los 16 años, se saturó con la presión que eso trajo y decidió alejarse. No fue una derrota. Fue una pausa necesaria.
Afuera de la pileta, Grassi encontró cosas que no sabía que necesitaba. Entendió que su valor como persona iba mucho más allá de los resultados en el agua. Esa comprensión fue la base para su regreso a los Juegos Suramericanos, donde compite hoy con otra cabeza.
«Encontré valor fuera del agua, soy mucho más que alguien que nada», dijo el santafesino, resumiendo en pocas palabras todo lo que vivió. La información fue publicada por LA NACION.
