El programa RIMI, que da ventajas en Ganancias e IVA a las pequeñas empresas de Argentina, acumula muy pocos inscriptos porque el sector no lo conoce y las exigencias para acceder son percibidas como demasiado altas.
El RIMI fue lanzado con la expectativa de que miles de pymes argentinas lo usaran para financiar inversiones. La propuesta era simple: a cambio de cumplir ciertos requisitos, el programa te habilitaba amortización acelerada en Ganancias y devolución anticipada de IVA. Dos herramientas fiscales que, bien utilizadas, mejoran bastante el cálculo de una inversión para una empresa chica.
Pero los números de inscripción están muy lejos de lo que se esperaba. El problema tiene dos caras. Por un lado, el desconocimiento: una parte muy grande del sector pyme en Argentina nunca oyó hablar del RIMI. Por otro lado, los requisitos: los que sí lo conocen encuentran exigencias que muchas veces están fuera del alcance de una empresa pequeña.
Mientras tanto, la inversión privada en el sector pyme sigue sin el empujón que el gobierno esperaba dar con esta herramienta. Fuentes vinculadas al sector pyme señalaron que el programa necesita una revisión profunda si quiere tener algún impacto real en la economía de las pequeñas empresas argentinas.
