La derrota de Donald Trump y el Partido Republicano en las elecciones de Estados Unidos disparó reacciones muy distintas en distintas partes del mundo, con consecuencias para la política en Europa, el conflicto en Ucrania y la tensión con Irán.

Una cosa es que Trump pierda en casa y otra muy distinta es lo que eso significa para el resto del mundo. La derrota del ex presidente y los republicanos en las elecciones de Estados Unidos generó un mapa de reacciones globales que va desde el festejo hasta la preocupación, dependiendo de qué lado de la grieta internacional está parado cada gobierno.

En España, el ejecutivo celebró. Los aliados europeos de Trump —con Orbán en Hungría a la cabeza— prefirieron no mojarse demasiado y mantener cautela, esperando a ver cómo evoluciona el nuevo panorama político en Washington. Para Ucrania, en tanto, el resultado fue una noticia positiva: la victoria demócrata puede garantizar la continuidad del apoyo en la guerra contra Rusia.

En Medio Oriente, la discusión giró en torno a Irán y al papel de Estados Unidos en los conflictos de la región. Según LA NACION, distintos actores de la zona leyeron la elección como un referéndum sobre la postura de Washington frente a Teherán, lo que convierte a este resultado en algo con consecuencias mucho más amplias que una simple elección interna.

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